Luego de habernos juntado esa última vez en el cerro, donde todo fue casi perfecto, donde moría de ganas de tomar su mano y no soltarla jamás. Pasaron varias semanas, yo diría un mes y un poco más, tiempo en el cual no nos dejamos de hablar aunque lo hiciéramos solo de vez en cuando, y acordamos un nuevo encuentro. Esta vez iríamos a un lugar distinto, nos juntamos un sábado a mediodía, se suponía que nos juntaríamos más temprano pero el se demoró cerca de una hora, yo ya estaba a punto de ponerme a llorar e irme a mi casa cuando llego.
Los nervios no eran los mismos de la primera vez, pero aun no estaba segura de que estaba haciendo ahí. Hablamos un poco y tomamos el metro, lo miraba y sentía que el tiempo había vuelto atrás, sin embargo esa distancia por mínima que fuera me traía de vuelta a este tiempo. Nos bajamos del metro y estaba un tanto nerviosa, caminamos hasta que nos encontramos con la dirección, era mi primera vez en un lugar así y me gustaba que fuera con el, me daba seguridad.
Hicimos cuanto se nos ocurrió, jamás había estado tanto rato en esas con el pero fue algo increíble. Se nos había acabado el tiempo era hora de ir a comer. Afuera llovía y sin embargo dentro de mi brillaba el sol. Pensaba en todos los recuerdos que teníamos y le sumaba este.
Nos sentamos en una mesa cualquiera y hablábamos de la vida, se hacía tarde pero no importaba ni el tiempo, ni la lluvia, yo estaba con el y simplemente lo demás sobraba. Pero era sólo eso un reencuentro pasajero para luego cada uno continuar con su vida, creo que esa era la principal razón por la que no me quería separar de el, incluso de vuelta a casa le dije que no lo dejaría bajar del metro pensando que el se lo tomaría con gracia, pero no fue así me miro y dijo que si no lo dejaba bajar no volvería a verme más. Me sentí tan estúpida definitivamente no sabía que estaba haciendo así que lo deje ir y trate de olvidar rápido el mal rato, pronto iba a llegar a mi casa no podía llorar ahí.
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